sábado, 10 de mayo de 2014

Humillación



Me dejaste
ese día
esperando tres horas.
Yo miraba
el reloj
y las calles
las personas que pasaban.


Finalmente
moví el brazo
y saqué
un caramelo de menta.
Me lo puse
en la boca
y empecé a caminar.


Te esperé
infinitamente
esa tarde
de nubes negras.
Te soñé
esa noche
de lágrimas oscuras.


No pensaré más
en ti
por ahora
hasta idear
un buen plan
y hacerte
pagar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario